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La Energía enciende la Economía.

 
  • El sector energético es un motor del desarrollo económico nacional.
  • Es preciso fomentar el desarrollo de las capacidades productivas nacionales.
  • Debemos acotar las brechas oferta-demanda ya que el sector energético está ligado a casi todas las actividades productivas, siendo un determinante importante del ingreso real.

Año 2016 - Abril, 11 - No. 754
 
 

Como hemos mencionado en números anteriores, en el entorno económico de México en 2016 confluyen fenómenos de orden externo e interno que impactan el crecimiento; sin embargo, entre las fortalezas con las que contamos para salir adelante está el desarrollo de algunos de sus sectores estratégicos, tal es el caso del sector energético que, bajo la coyuntura actual, tiene importantes retos y oportunidades.

Solo por recordar, en términos externos, la economía mundial continúa sin mostrar claras señales de recuperación; los países emergentes –entre ellos los BRICS-, que después de la crisis de 2008 apoyaron al crecimiento mundial, comienzan a desacelerar su ritmo de crecimiento; las naciones avanzadas en Europa no logran salir de la recesión, mientras que Estados Unidos presenta problemas para acelerar su actividad industrial. Asimismo, los precios de algunas materias primas, como el petróleo no han aumentado causando estragos en los ingresos públicos de los países productores, así como en la estabilidad financiera de las compañías petroleras; mientras tanto, los tipos de cambio continúan con comportamientos dispares con respecto al dólar, con consecuencias inflacionarias para algunas naciones, debido al traspaso de la inflación externa.

En el ámbito interno, buena parte de la fuente de incertidumbre económica proviene de la fuerte dependencia que existe del presupuesto en los precios del petróleo. Prueba de ello es que, durante 2015 y para el presupuesto de 2016, se llevaron a cabo reducciones de gasto que se han centrado en los presupuestos asignados a la SCT, CFE y PEMEX. El recorte más reciente se anunció en el mes de febrero cuándo se redujeron 132 mil millones de pesos en el gasto público de PEMEX y de algunas otras dependencias de la Administración Pública Federal.

Inmerso en este contexto económico, el sector energético de nuestro país presenta vicisitudes, pero también oportunidades para apoyar el crecimiento y la estabilidad económica macroeconómica. Entre las vicisitudes que hoy en día afronta, quizás la mayor se observe dentro de la producción de hidrocarburos. PEMEX se encuentra en una situación delicada: en pocos años la plataforma de producción ha declinado de 3.5 millones de barriles diarios (mbd) a 2.4 mbd, sus ingresos por ventas disminuyen a medida que bajan los precios, mientras que sus pasivos laborales superan el valor de sus activos. Esta empresa productiva del Estado necesita apremiantemente una restructura financiera para mantener su operatividad en el mediano plazo.

En cuanto a las oportunidades, la mayor parte de ellas se derivan de los objetivos expresados en la Reforma Energética, la cual busca entre otras cosas: mejorar la economía de las familias mediante la disminución de los precios y tarifas, aumentar la inversión y empleos, producir energía con base en tecnologías limpias y fortalecer la rectoría del Estado y Reforzar a PEMEX y CFE.

De hecho, esta Reforma ya ha mostrado algunos avances, mismos que han contribuido a mantener la estabilidad macroeconómica. Los menores costos de los insumos energéticos están elevando la competitividad del País y se están traduciendo en una inflación históricamente baja, que incrementa los salarios reales. Hoy en día, el precio de las gasolinas se mantiene estable y se liberará a precios de mercado en 2018, con lo que todavía podrían disminuir aún más. La apertura del mercado mexicano a la libre importación de gasolinas, generará mayores inversiones en infraestructura logística y de almacenamiento y mayor competencia en la distribución.  En el sector eléctrico, a partir de 2014 hemos visto la reducción de las tarifas en el orden del 2% anual, así como una mayor generación de energías limpias (La CRE indica que se han otorgado aproximadamente 421 permisos para la generación de electricidad con energías limpias).

Asimismo, el sector está recibiendo un mayor flujo de inversiones extranjeras que son benéficas para aumentar las capacidades productivas. En el sector eléctrico, en 2015 se duplicó el monto de IED, respecto a 2014, mientras que en el de hidrocarburos, en 2015 se registraron las primeras inversiones extranjeras del sector desde hace muchos años.

Como vemos, la Reforma Energética se ha traducido en algunos beneficios para toda la población, principalmente mediante la reducción de precios de los energéticos. En el ámbito eléctrico, la Reforma Energética ha cambiado la estructura del sector, eliminando el monopolio en la generación eléctrica, pero aún es necesario consolidar la liberación del mercado, aumentar la inversión en infraestructura y mantener una regulación eficiente para todos los participantes que se sumen a la distribución y transmisión con el objetivo de que no disminuya la calidad, pero si lo hagan los precios.  De igual forma, se debe incrementar el porcentaje de producción energética con base en tecnologías limpias (eólico, solar, hidroeléctrico, nuclear entre otras); la meta actual para 2018 es llegar al menos al 5% (por parte de los grandes consumidores) de la generación total del sector eléctrico, y con base en la Ley General de Cambio Climático para 2024 deberíamos ser capaces de producir un porcentaje cercano al 35%, asimismo en la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética se amplia que debe ser de 50 % para 2050.

En términos generales, avanzar en la consolidación de nuestro sector energético, en los rubros arriba mencionados y otros como el desarrollo de las capacidades productivas nacionales y el acotamiento de las brechas oferta-demanda, tendrá un impacto positivo directo sobre el crecimiento del PIB, pero también impactos indirectos, al estar ligado a casi todas las actividades productivas, y al ser un determinante importante del ingreso real. Asimismo, la consolidación del sector podría ayudar a dar mayor estabilidad a la inflación y mantener finanzas públicas más sanas. Por ello, consolidar el sector energético es una vía muy importante para ayudar a conseguir los objetivos de la política industrial, monetaria y fiscal.

México no puede escapar de la coyuntura internacional, pero si puede trabajar en generar las condiciones internas que le permitan consolidar una economía más competitiva y productiva. Por el lado de la demanda, se abren oportunidad para convertirnos en usuarios calificados y, por el lado de la oferta, como empresas mexicanas debemos analizar las posibles alianzas que nos consoliden en el mercado eléctrico y energético. Sin duda, las empresas deben trabajar en una estrategia de participación en el nuevo esquema de mercado eléctrico y energético nacional, buscando obtener las mejores condiciones como consumidor y/o productor, en términos de precios y calidad y seguridad.

 


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