El Bono demográfico de México: oportunidad o costo a largo plazo.
- Una de las ventajas del país es el bono poblacional, el cual no ha podido ser aprovechado por el crecimiento en desempleo.
- Las tasas de desempleo han contribuido al incremento de la economía subterránea y piratería.
- El cambio demográfico a la larga podría representar un costo de no darse las políticas necesarias para enfrentar dicho fenómeno.
Una de las ventajas de México en los próximos años será su bono poblacional pues existirá una transición demográfica en donde la población en edad de trabajar (15 a 64 años) es mayor a la población dependiente (niños y adultos mayores), lo que puede traducirse en un mayor potencial productivo de la economía.
Esto se debe a que es la estructura de los segmentos de edad de la población determinan en gran medida el crecimiento de una economía, más que el aumento poblacional per se. Es por ello que el tener una alta población en edad de producir podría ser un acelerador de la producción, la generación de empleos, y por ende contribuye a disminuir los niveles de pobreza.
En el mundo desarrollado, muchas economías tienden a una población progresivamente envejecida y a tasas de fertilidad reducidas, entre estas destacan los países europeos y Japón. En contraste, la mayor parte de las economías en desarrollo cuentan con altas tasas de fertilidad y con poblaciones mayoritariamente jóvenes, lo cual ha sido aprovechado por muchas de estas para generar crecimiento acelerado incorporando dicho fenómeno a sus esfuerzos de política pública.
El aprovechamiento del bono demográfico requiere de infraestructura física e institucional que vaya de acuerdo con la estructura poblacional. Esto puede verse en el caso del desarrollo económico de los Tigres Asiáticos, pues el cambio demográfico hacia una mayor proporción de habitantes en edad productiva fue uno de los factores principales permitieron su crecimiento al realizar inversiones en educación y tecnología, permitiendo mejorar la productividad de la fuerza laboral.
Si bien este fenómeno constituye una oportunidad relevante, México no ha generado las condiciones necesarias para insertar a esta población en la plataforma productiva del país y dinamizar el crecimiento económico. La falta de oportunidades puede verse en el desempleo en jóvenes y en sus altas tasas de migración.
De acuerdo con el INEGI a nivel nacional sólo el 30% de los egresados encuentra empleo en el primer año, de los cuales solo 30% se desenvuelve en actividades relacionadas con sus estudios. Por si fuera poco, 7 de cada 10 jóvenes entre 15 y 24 años migran al mercado mundial en búsqueda de mejores oportunidades, lo que genera un costo al país por los recursos invertidos en su educación pero sobretodo porque esto incluye población calificada.
El problema coyuntural radica en la limitada creación de empleos, pues acuerdo con el último dato de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (a septiembre de 2010) existen cerca de 2 millones 650 mil personas desempleadas, lapso en que se crearon 620,237 plazas laborales, con lo cual se tiene un déficit de 2,030,737 de empleos que se tendrán que generar para cerrar la brecha que impide insertar a la población desempleada en el país. Además, el aprovechamiento del bono no sólo requiere de mayor número de empleos si no de que estos sean bien remunerados.
De acuerdo al análisis realizado por Consultores Internacionales S.C., la relación de población no dependiente respecto de la dependiente registrará en 2019 su cifra máxima, fecha a partir de la cual dicho indicador comenzará a declinar. Lo anterior muestra la urgencia de tomar acciones en la materia.
De no aplicarse las medidas adecuadas, el bono no sólo terminará por desperdiciarse, sino que podría generar costos económicos y sociales a través de mayores tasas de subempleo y desempleo.
De igual manera, los efectos sociales podrían desencadenar en un mayor incremento de personas en las filas de la delincuencia y migración a otros países. Prueba de ello son los recientes conflictos sociales en países del Mundo Árabe como Egipto, los cuales se desencadenaron por los altos niveles de desempleo juvenil.
Así mismo, se pondrían en riesgo las finanzas públicas del país debido al fenómeno del envejecimiento poblacional que tendrá lugar en los años posteriores, lo que requerirá que gran parte de los recursos públicos sean canalizados a programas sociales. Para 2044 habrá cerca de 22 millones de personas mayores a 64 años de edad, mismos que representarán una cuarta parte de la población total.
México tiene el gran reto de poner en práctica su capacidad mediante una verdadera política de desarrollo que permita sacar ventaja de sus recursos humanos. Es indispensable que esto se acompañe de una política industrial que permita promover la creación de empleos, así como demás reformas que garanticen la sostenibilidad de las finanzas públicas de manera que nuestro país recupere el camino del crecimiento.

Elaboración: Consultores Internacionales S.C. (CISC) con información de INEGI y CONAPO.
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