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  • Las catástrofes no se pueden evitar pero sí mitigar sus efectos.

  • La fortaleza del Estado y su capacidad de planear el futuro tienen una relación directa con el impacto social y económico de los desastres.

América Latina ha sufrido grandes desastres naturales en los últimos diez años. Varios huracanes han provocado desastres en la región del Caribe y del Pacífico, terremotos en las regiones sísmicas e inundaciones a lo largo del continente. Estas catástrofes naturales si bien son provocados por razones exógenas a nosotros, las consecuencias sí tienen una base socioeconómica de suma importancia. La cultura, los marcos regulatorios y la fortaleza económica de cada país han determinado los resultados de los desastres naturales que tocan aleatoriamente a cada país.

Los huracanes han sido decisivos en el desarrollo económico de América Latina. Por ejemplo, el huracán Vilma dejó una caída en el PIBE de Quintana Roo, México, de 8%, y daños acumulados en Cuba, Jamaica, Bahamas, Haití, México y EEUU de 29 mil millones de dólares.

Las inundaciones en los estados y en zonas como Machu Pichu han provocado pérdidas materiales y humanas muy importantes. Principalmente porque esas zonas de alto riesgo normalmente son habitadas por personas de bajos recursos y que carecen de casas con ingeniería adecuada.

Las pandemias también han sido fundamentales en la economía. La evolución de los virus ha ocasionado caos generalizado ante el contagio viral de los virus H1N1 o H1N5 en la última década. México perdió aproximadamente 1.5 puntos porcentuales en el 2009 debido a las medidas tomadas por el virus de la influenza que paralizó a la sociedad y a las actividades económicas para mitigar el contagio.

Recientemente el panorama que enfrentó América Latina ante los subsecuentes movimientos sísmicos ha alarmado al mundo. La sociedad Haitiana fue golpeada por un terremoto de 7.3 grados en la escala de Richter que ocasionó un importante golpe en su economía y sociedad. Posteriormente, Chile tuvo un terremoto de 8.8 grados en la misma escala. Dado que la escala de Richter es una escala logarítmica, el terremoto de Chile fue 100 veces más potente que el de Haití, pero las consecuencias no fueron directamente proporcionales.

En Haití murieron 250 mil personas, mientras que en Chile 500. La economía de Haití se devastó por este hecho y se estima que su PIB caerá 15% en 2010, mientras que en Chile no se han cambiado las expectativas de crecimiento de 5.5%, ni las calificaciones de riesgo. Por ello, los desastres naturales tienen un componente regresivo, porque afecta más a los más pobres. Esto se debe a que las personas con bajo poder adquisitivo tienen menos disponibilidad de compra de seguros, de ingeniería preventiva en sus hogares y menor ahorro.

Sismos ocurridos en México durante el siglo XX con magnitud 7.0 ó mayor

Año

Mes

Día

Prof (km)

Magnitud

Región

1900

1

20

33

7.4

Jalisco

1901

12

9

S

7.0

Golfo de California

1902

1

16

S

7.0

Guerrero

1902

4

19

25

7.5

Guatemala (a 70 km. De la frontera con México)

1902

9

23

25

7.7

Chiapas

1902

12

12

S

7.1

Baja California Norte

1903

1

14

S

7.6

Costa de Chiapas

1907

4

15

33

7.6

Costa de Guerrero

1907

10

16

10

7.1

Golfo de California

1908

3

26

33

7.5

Costa de Guerrero

1908

3

27

33

7.0

Costa de Guerrero

1909

7

30

33

7.2

Costa de Guerrero

1911

6

7

33

7.6

Jalisco

1911

12

16

50

7.5

Costa de Guerrero

1912

12

9

S

7.0

Costa de Chiapas

1914

3

30

150

7.2

Chiapas

1915

11

21

10

7.0

Baja California Norte

1916

6

2

150

7.0

Sur de Veracruz

1921

2

4

120

7.4

Guatemala (a 120 km. De la frontera con México)

1925

11

16

S

7.0

A 260 km. De las costas de Jalisco

Fuente: CENAPRED, Diagnóstico de Peligros e Identificación de Riesgos de Desastres en México

El impacto de los desastres naturales en las ciudades puede devastar las economías nacionales y los mercados industriales de manera global. Esto es especialmente crítico en el caso de las economías emergentes donde las áreas urbanas más importantes generalmente albergan la mayoría de las actividades económicas y sociales. Es por ello que se necesitan procesos, regulaciones (uso de suelo, infraestructura, códigos de construcción), y métodos que reduzcan la exposición a los peligros que limiten la vulnerabilidad física de los asentamientos densamente poblados.

La cultura y fortaleza económica son determinantes ante un choque de magnitud catastrófica. La fortaleza económica que se acompaña de ahorro siempre serán determinantes para afrontar de forma pertinente un desastre; pero la cultura será primordial para la superación de los problemas derivados. La cultura es básica para prevenir el vandalismo ante la ausencia del Estado y para la coordinación entre los habitantes para reconstruir todo lo perdido.

La prevención de los riegos catastróficos es primordial para el desarrollo económico. El Banco Mundial señala que la disminución de los desastres comienza con la actitud de los individuos y las comunidades hacia el riesgo diario. La proactividad o inactividad de los individuos hacia la protección de su patrimonio, su familia o comunidad define en buena manera como la sociedad aborda la mitigación del riesgo y la reducción de la vulnerabilidad.

Todo esto lleva a la necesidad de crear nuevos paradigmas en las naciones. Se debe incentivar el ahorro en la sociedad y en el gobierno para minimizar la zozobra ante choques exógenos de tales magnitudes. Por lo tanto, las políticas públicas serán importantes ante estos desastres, se deben tener panoramas y acciones preventivas para minimizar las consecuencias posibles ante los eventos catastróficos más probables. El cambiar de paradigma ya no es una posibilidad sino una necesidad ante los eventos exacerbados que afectan a las naciones y que ante una estaticidad de políticas adecuadas, un evento exógeno eventual se hará exponencial y catastrófico para la sociedad.

Una megatendencia clara en el mundo es que el porcentaje del PIB dedicado a la prevención y reparación de daños por desastres naturales será cada día mayor. Una enseñanza de esto es que el desarrollo humano, la fortaleza del Estado y su capacidad de planear el futuro tienen una relación directa con el impacto social y económico de los desastres.

 

CISComentario D.R. es una publicación semanal  de: Consultores  Internacionales, S. C. Lic. Julio A. Millán B., Presidente; Ing. Mauricio Millán C., Vicepresidente; Mtro. Raúl Garduño, Director. Se autoriza la reproducción total y/o parcial de su contenido siempre y cuando se cite la fuente: Consultores Internacionales, S.C. (CISC)

 

 

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