os escenarios para el futuro del mundo se refieren en la
concentración del poder que ejercerán los diferentes países basado
en su dinámica interna y su capacidad de satisfacer los mercados y
necesidades internacionales. Entre éstos destacan en particular dos
escenarios.
El primero de ellos se refiere al
escenario de un mundo inmerso en el libre
comercio, en la producción trasnacional y el mercado financiero
global. Bajo este escenario las naciones tendrán el reto de
haber desarrollado una cohesión hacia su interior para enfrentar los
intereses oligopólicos y monopólicos, e insertarse de manera
provechosa para sus propios ciudadanos. Promete posibilidad de
crecimiento para todos, pero algunos países correrían el riesgo de
quedar en la periferia de esta dinámica y tener el rol de ser
proveedores de materias primas baratas, como energéticos y recursos
naturales.
El posicionamiento de los países dependerá
entonces de su propia capacidad y fortaleza interna para poder
competir adecuadamente en la red económica
mundial.
En este contexto se ha desarrollado una
visión donde en las próximas décadas China podría igualar el PIB de
Estados Unidos, India sería el tercer país más grande
seguido por Japón. El Asia-Pacífico sería el proveedor de la
industria mundial, India de los servicios, América Latina de los
alimentos, Estados Unidos de la investigación tecnológica y Europa
comenzará a perder posicionamiento mundial debido al envejecimiento de la
población.
El segundo escenario postula el futuro del
mundo a través de una integración por
bloques formados por alianzas y tratados entre los países y,
como consecuencia, con capacidad de equilibrar los diferentes
poderes de los mercados y sus reglas del juego y regulaciones.
En este contexto, las fortalezas
regionales dependerán de la lógica de formación de esos bloques y de la
capacidad y voluntad de ese bloque para lograr cierta equidad entre
sus países miembros.
El futuro del Mundo impondrá entonces
importantes restricciones al crecimiento de los países. Ya sea que
suceda alguno de estos escenarios o algún otro, lo que es un hecho
es que nuestro país tendrá que enfrentar su entorno en el futuro con
sus propias capacidades y cohesión interna: Visión de Estado,
condiciones de legalidad y orden, generación de tecnología,
abatimiento de desigualdad de ingreso y una gran reforma de la
educación, entre otras. El
reto está puesto entonces sobre la mesa de las posibilidades de
acciones que podemos emprender en el
presente.