n los últimos días se ha suscitado una polémica
por comentarios de algunos Premios Nobel y académicos sobre la
política económica seguida por el actual gobierno que encabeza el
Presidente Felipe Calderón Hinojosa sobre el manejo de la crisis y
las estrategias de ingresos y egresos planeadas.
Joseph Stiglitz criticó la
manera en que el gobierno mexicano enfrentó la crisis financiera
internacional. Recomendó a México invertir en tecnología, educación
e infraestructura para estimular el desarrollo y el crecimiento de
la economía a corto y largo plazo. De este modo se logrará reducir
sus fragilidades. Se anticipó que las perspectivas para la economía
mexicana no son positivas porque la economía de Estados Unidos
experimentará una recuperación demasiado suave como para generar
efectos benéficos sensibles en la economía mexicana. La respuesta
del gobierno mexicano no se hizo esperar a través del Secretario de
Desarrollo Social, Ernesto Cordero, y el Secretario de Hacienda,
Agustín Carstens, que justificaban sus acciones a posteriori y contra
argumentaron las críticas.
Más allá de la polémica, es
necesario aplicar el sentido común y actuar bajo un criterio de
pragmatismo económico, como dijo el ex Presidente Den Xiao Ping,
modernizador de la
República Popular de China: “¿Qué
importa si el gato es blanco o negro, con tal que cace ratones?”
Pragmatismo que produjo que China cuadruplicara su producto interno
bruto y triplicado su
ingreso per
capita.
México ha sido de los países más
afectados por la crisis mundial. Comparado con el crecimiento
de la economía de China en 8.3% en 2009 y un pronóstico de
crecimiento de 9% en
2010. El País
tiene carencias en tecnología, educación e infraestructura y
es menester que se busque un proyecto de largo plazo para que en
posteriores choques exógenos a la economía se tenga la templanza y
solidez que demostró China con la crisis actual, independientemente
de cualquier posición dogmática.