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la LXI
Legislatura Federal es urgente comenzar una
actividad legislativa sin precedentes que de forma dinámica y
propositiva resuelva las múltiples exigencias de nuestro país.
Requerimos rápidamente una salida a la crisis económica y aun más
importante, una fórmula política para contar con un país con leyes
adecuadas y modernas que den certidumbre a un proyecto de nación de
largo plazo y detonen el potencial de crecimiento.
Hay temas de estructura que no
deben esperar más y por ello, debemos preguntarle a la nueva
legislatura lo que hará al respecto. Por ejemplo, en el tema de
seguridad, ¿se unificará a las policías? ¿Se reformará la
institución del ministerio público? En el tema de gobierno, ¿se
establecerá un sistema de seguridad pública autónomo del poder
ejecutivo? En materia electoral, ¿habrá reelección para diputados? o
al menos, ¿habrá mayor rendición de cuentas, o bien, se planteará
una disminución del número de diputados y senadores? Adicionalmente,
es imprescindible una disminución a los costos de las campañas
políticas y la subvención a los partidos. En el tema de pasivos con
cargo al gobierno, una reforma de fondo al IMSS, a las pensiones y
pasivos de los estados, y mayor transparencia de los sindicatos. Por
otra parte, ¿acaso ya olvidamos la reforma hacendaria, la energética
y la educativa?
Además de los problemas
coyunturales es imprescindible generar más empleos y aliviar las
presiones sobre las finanzas públicas. La nueva
legislatura debe aprobar un seguro de desempleo, como un incentivo
para la formalización de la economía y en paralelo, reformar las
leyes laborales en materia de contratación, con incentivos fiscales
para las empresas que contraten nuevos trabajadores. Por otra parte, una ley de gasto público de corte anti
cíclico que permita virar la política de gasto, liberando recursos
para apoyos de una manera más fluida, a la vez que permita
incrementar los flujos de gasto en proyectos de inversión,
reduciendo significativamente el gasto
corriente.
Otras reformas necesarias son: una
reforma administrativa a la Administración
Pública Federal y que imponga topes al excesivo
gasto de los organismos paraestatales, así como el desarrollo de
mejores prácticas operativas en secretarías de estado e institutos
públicos. Innovaciones legislativas que generen mejoras y que
vuelvan rentables desde el punto de vista social servicios públicos
como educación, salud y seguridad. Igualmente, será crucial legislar
en materia de inversión estratégica rentable, así como fortalecer el
mercado interno y mantener un nivel responsable de deuda
pública.
El gran protagonista de esta legislatura será el Partido
Revolucionario Institucional (PRI), que incluso cuenta con la
capacidad de legislar en solitario. En este sentido, el PRI tendrá
una oportunidad histórica porque contará con la facultad de realizar
un cambio de paradigma en materia legislativa ante el difícil
momento que vive la economía del país, porque ya nos dimos cuenta
que el modelo actual de desarrollo económico está
agotado.
La Legislatura
entrante encara un país con leyes obsoletas y para superar la
pesadumbre histórica, debe trabajar de forma proactiva considerando
ésta como una oportunidad única. La ciudadanía ya ha evidenciado
mediante el voto que los gobernantes tendrán cada vez menos espacio
para gobernar arbitrariamente y mayor presión para gobernar pensando
en el bien común.