a ciudad de México
es sin lugar a dudas una de las urbes más importantes del mundo,
porque además de ser el centro económico y neurálgico del país,
tiene una fuerte influencia en todo el continente. En esta metrópoli
confluyen actores y actividades de una amplia diversidad y
características y, por ello, debe ser lo más segura, habitable,
transitable y limpia posible.
Habilitar a nuestra ciudad y hacerla sustentable es impostergable.
La inversión en
obras públicas como vialidades y puentes incrementa la productividad
y la competitividad de la industria local, que resulta muy necesaria
ante esta coyuntura. La obra pública es fundamental para dar
viabilidad al proyecto urbano de nuestra ciudad en el largo
plazo. Para el presente
año, únicamente la Secretaría de Obras y Servicios del Gobierno del
Distrito Federal, tiene asignado casi el 21% del presupuesto de la
administración pública centralizada.
Las obras que actualmente se realizan a lo largo y ancho de la
ciudad, dan un significado de dinamismo, de brío y de certidumbre a
los citadinos y los visitantes. Además, despiertan el interés de
inversionistas y de prestadores de servicios para incrementar el
capital de la ciudad. El mayor orden que eventualmente se
experimentará con el nuevo paisaje urbano quitará gradualmente
espacios al crimen y a las actividades socialmente dañinas.
La molestia que ocasionan las obras viales está más que compensada
por los beneficios futuros para los ciudadanos. En el momento pueden
alterar la rutina de los citadinos, pero debemos considerar que
cualquier cambio importante tiene estos efectos y para nuestro
beneficio, es conveniente ser abiertos, receptivos y cooperativos.
Por nuestra parte, debemos contribuir con una cultura cívica que sea
congruente con el tipo de ciudad en la que deseamos vivir.
El futuro de la actividad económica local depende en gran medida de
la inversión en infraestructura y mantenimiento de las vías de
comunicación que se hagan hoy. En
los años que vienen, la ciudad continuará su crecimiento poblacional
y la presión asociada se incrementará. Por ende, se requerirán
servicios públicos más eficientes y, para lograrlo, es fundamental
intensificar la evaluación, la planeación y la prospección que
deriven en un plan de sustentabilidad para el largo plazo y además,
contar con el apoyo de una ciudadanía bien informada.