nte la próxima visita del
presidente francés a México en el mes de marzo, debemos hacer una
evaluación de la situación en la que se encuentra la relación entre
México y Francia. Dado el fuerte vínculo comercial que nuestro país
tiene con Estados Unidos, Europa pasa a ser una
segunda y lejana opción en el mapa comercial. En los últimos 5 años, la inversión
extranjera directa francesa en México no pudo superar los 532
millones de dólares que se registraron en el año
2003
e incluso, ha presentado una tendencia a la baja. No obstante, en
México operan más de mil empresas con capital francés y salvo casos
aislados, la mayor parte de estas empresas están invirtiendo cada
vez menos en el país.
México
tiene una relación histórica con Francia que desafortunadamente no
ha podido consolidarse en el ámbito comercial. Las exportaciones mexicanas a Francia apenas sumaron
531 millones de dólares en 2008, o bien, 0.2% de las exportaciones
totales y, por otra parte, las importaciones son también marginales,
aunque éstas generan un déficit para México.
Definitivamente,
la visita del presidente francés debe ser aprovechada por nuestro
país para retomar el tema de la inversión directa. Adicionalmente, México debe exponer sus ventajas
comparativas y competitivas, como el hecho de fungir como un puente
comercial entre la Unión Europea con EU y Canadá.
Para que esta reunión sea productiva, debe analizarse un
plan de vinculación comercial de largo plazo que incremente los
flujos de inversión y de comercio entre ambos países.
Más
allá de los temas coyunturales y comerciales la reunión podría
enfocarse en temas de interés para nuestro país. Por ejemplo,
podrían intercambiarse puntos de vista y experiencias en materia de
relaciones laborales y sindicatos, donde Francia ha tenido un rol
más activo y a la vez más incisivo en el tema de la relación del
Estado con las organizaciones de trabajadores. Un segundo tema que
valdría la pena considerar es un convenio en materia de trabajadores
migrantes temporales, tal como el que México tiene firmado con
Canadá y con España.
En el marco
de la coyuntura económica actual, México debe ser muy asertivo en su
relación con las potencias europeas y tratar de buscar proyectos
concretos que liguen a los países en la parte comercial, que en
términos prácticos, es el mejor indicador para evaluar las
relaciones que existen entre un país y otro.