l Presidente de la República
está a punto de mandar su propuesta al Senado sobre quién será el
Gobernador del Banco de México por el siguiente periodo de 6 años.
Se contemplan distintas alternativas sobre posibles sucesores. El
poder Legislativo tendrá que ratificar al Gobernador propuesto por
el Presidente.
Se tiene que reconocer que durante los últimos dos
periodos de Gobierno del Banco de México, éste ha cumplido con su
mandato constitucional (artículo 28) de: “procurar la estabilidad del poder
adquisitivo de la moneda nacional.”
Es decir, se implementaron los
mecanismos adecuados para pasar de una inflación de 17.6% en
1998
a una tasa de inflación menor a 5.0% un lustro
después.
Los temas a resolver son: si permanecerá el actual Gobernador con el mandato
actual; si el Banco de México tendrá un nuevo mandato, o si cambiarán ambos.
La discusión se centra en la posibilidad, a
través de esta Institución, de promover el empleo y la producción
con cajones financieros y políticas monetarias ad hoc, esto sin alterar la autonomía y
credibilidad del Banco Central.
Se tiene que elegir entonces entre los
candidatos que gobiernen el Banco de México y los objetivos de la Institución,
con la finalidad de obtener la mejor combinación para el crecimiento
económico.
¿Qué es lo que le conviene al país entonces, que
el organismo cuide con esmero la estabilidad inflacionaria ó
adicionalmente contribuya a generar el desarrollo?
Se observa entonces que la decisión trasciende la
mera selección de las personas; una vez más nos encontramos en una
inflexión histórica donde cada decisión tendrá
impacto por muchos años adelante en el rumbo que tome nuestro
país.