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La
generación y el mejoramiento de los empleos no es súbita, se
requiere una política
integral.
Las
altas cifras de subempleo y de informalidad son un indicativo de la
dirección que está tomando nuestro país a consecuencia del
inmovilismo
laboral.
Los
tiempos del enfrentamiento y del uso de las leyes laborales para
confrontar deben terminar. Los sindicatos y las centrales obreras
deben
modernizarse. |
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Población ocupada en México por estrato de
ingreso (millones de personas al tercer trimestre de
2008) |
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Fuente: Consultores Internacionales, S.C. con datos de
INEGI. | |
on una legislación laboral
obsoleta y sin la flexibilidad necesaria para la época, difícilmente
se puede pensar que alguna acción de gobierno tenga un efecto
positivo sobre el empleo en México. Han pasado décadas desde que la
ley laboral se redactó y la dinámica de la economía y la evolución
de los mercados han transformado sustancialmente el escenario sobre
el que operan las relaciones de trabajo. Es
imprescindible liberar a nuestra economía de los grilletes que
restringen a la actividad empresarial y su relación con la
generación de nuevas plazas. El
porcentaje de la población económicamente activa que tiene un empleo
formal, subordinado y remunerado, apenas llega al 58%. Las altas cifras de
subempleo y de informalidad son un indicativo de la dirección que
está tomando nuestro país a consecuencia del inmovilismo
laboral. Pero no todo depende de la
ley, urge también una política de mercados laborales que detenga el
deterioro del empleo. La generación y el
mejoramiento de los empleos no es súbita, se requiere una política
integral,
que focalice las acciones del gobierno, de las empresas y de los
trabajadores en programas que mitiguen los efectos negativos de la
crisis y que potencien el empleo en tiempos de
crecimiento.
El
papel del Estado es facilitar el consenso entre actores con base en
nuevas reglas que dinamicen a los mercados laborales. Precisamente,
la falta de un consenso entre empresarios, trabajadores y el Estado
en materia laboral, ha promovido un juego aislado, donde los actores
no encuentran el equilibrio que transforme las relaciones laborales
en mayor productividad y por ende, cada uno vela por un legítimo
pero inarmónico interés individual en vez de pugnar por la suma de
esfuerzos. México debe incrementar su productividad laboral para
competir exitosamente en el ámbito internacional.
Los
tiempos del enfrentamiento y del uso de las leyes laborales para
confrontar deben terminar. Los sindicatos y las centrales obreras
deben modernizarse. Es tiempo de
cambiar de mentalidad, de comprender que el empleo es la base del
conocimiento de una sociedad, que invariablemente promueve un
incremento del capital de un país y que de ello, depende su exitosa
inserción dentro de los mercados globales. Un millón
de empleos al año suenan utópicos si no se alinean las políticas
económica, fiscal, monetaria, laboral y educativa.
Mientras
más nos encaminemos hacia la senda decisión que conviene al país,
mayor seguridad social tendremos.
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CISComentario D.R.
es una publicación semanal de Consultores
Internacionales, S. C.
Lic. Julio A. Millán B., Presidente, Ing.
Mauricio Millán C., Vicepresidente, Lic. Bruno Ferrari W.,
Director; Lic. Iván H. Franco S., Análisis. Se autoriza la reproducción total y/o parcial de su
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Internacionales, S.C.
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