on un crecimiento estimado para 2009
cercano al 0% y una inflación superando el 5%, nuestro país vivirá
uno de los escenarios menos deseados y más riesgosos socialmente
para una economía. La ESTANFLACIÓN
es un fenómeno económico en el que coexisten estancamiento e
inflación. En México ya hemos tenido estos fenómenos en los años de
1983, 1986 y 1987.
Siempre
hemos señalado que existe una dicotomía entre el mecanismo de
controlar la inflación por un lado y el de tener una agenda de
desarrollo por el otro, donde por una
parte, el Banco de México toma las decisiones respecto al control
monetario y por otra, se establece la política de desarrollo
económico emanada del Poder Ejecutivo, a través de la Secretaría de Hacienda,
en compañía de la Secretaría de Economía y de la Secretaría del
Trabajo, en algunos casos. Por esta razón, si se busca impulsar el
crecimiento por la vía monetaria, nos encontramos con la barrera de
las restricciones que el Banco Central
establece.
En
la actual coyuntura, varios de los síntomas del estancamiento
económico de nuestro país vendrán como efecto de la recesión del
mercado exterior y del desajuste derivado de la crisis financiera
monetaria y mundial, por lo que, neutralizar los efectos negativos
de este debacle económico requerirá de un gran talento y de una
coordinación de todas las autoridades que tienen influencia en
materia económica.
Esto
nos lleva a la urgente necesidad de establecer de manera coordinada
un PLAN NACIONAL DE FOMENTO ECONÓMICO que genere empleo remunerado en la economía formal y
con el cual, se logre vigorizar al mercado interno. Para ello,
es fundamental constituir un convenio específico con
todos los actores económicos y políticos en donde cada sector,
segmentado por región y por actividad económica, se comprometa a la
generación de empleos,
tratando de alcanzar conjuntamente por lo menos 600,000 empleos
nuevos en 2009, en lugar de la miserable cifra de la que se habla
ahora, de ni siquiera 50.000 empleos.
Lo
anterior ayudaría a mantener la actividad económica y entonces,
podríamos esperar el pequeño milagro de crecer por lo menos al 1.2%
y, confiar que para el periodo 2010-2011 la inflación se ubique
alrededor del 3% y soporte la plataforma de lanzamiento con las
reformas estructurales, tanto política, económica y social que le
urgen al país.