Se abrió la caja de Pandora

La discusión que motivó la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en torno a que el tope máximo salarial que los trabajadores cobrarán en el futuro, se redujera de 25 a sólo 10 salarios mínimos, pudo haber sido el detonante que abriera la caja de Pandora y fueran liberadas todas las desgracias humanas de la antigua Grecia, quedando en el interior, solo la esperanza.

La realidad es que una gran parte del problema podría ser el propio Instituto Mexicano del Seguro Social, específicamente su personal, sus pensiones y prestaciones que aunados a los sueldos y salarios que el IMSS otorga; estos esquemas, drenan los recursos de los trabajadores en activo y podrían volver al sistema de pensiones de nuestro país, financieramente inviable.

Actualmente, existen 170 mil jubilados tan solo del Instituto y por supuesto cada año se añaden más; en 2009 se jubilaron 22 mil empleados del IMSS y se prevé que en 2010 sean 18 mil. El pasivo, por este concepto, asciende ya a 1.2 billones de pesos; esto equivale aproximadamente al 10% del PIB.

No hay sistema de pensiones que aguante presiones de esta envergadura, menos aún si el mercado laboral se encuentra oprimido con trabajadores que ganan poco, aportan menos, no ahorran y en consecuencia su jubilación les será insuficiente.

Los futuros jubilados, faltos de atención médica adecuada y dependientes de los sistemas públicos de salud durante toda su vida, llegarán a la edad de su retiro, enfermos, incapaces y hartos. Adquirir un Seguro de Gasto Médicos Mayores (SGMM) por servicios que debería tener por parte de las instituciones públicas, resultaría inalcanzable.

Dependiendo de factores como la edad, cobertura, padecimientos, suma asegurada, deducible, coaseguros, etc. un SGMM resultaría muy costoso. Tan sólo en un caso típico de un padre de familia en edad de jubilación de 65 años, con esposa de 60, dos hijos, un varón de 35 y una mujer de 30 años de edad, con un buen estado de salud de los integrantes de la familia, viviendo en el D.F., en promedio podría costarle alrededor de $120 mil pesos anuales en las compañías aseguradoras principales; lo que nos sirve como referencia para ilustrar que un SGMM acorde a las necesidades de la población retirada sería completamente imposible de adquirir.

Existen dos soluciones a este problema; la primera es el incremento de cuotas que el IMSS haga a sus afiliados, lo cual podría degenerar en un polvorín social en un país con costos altos para la mayoría y pésimos servicios a cambio. El segundo camino sería la reconversión a un sistema más sensato y sostenible en el largo plazo.

El futuro se torna gris; estas situaciones deben ser revisadas, profundamente y con suma urgencia, la inviabilidad financiera, el posible quiebre del sistema pensionario mexicano, la falta de expectativas de salud y bienestar y una amenazante posibilidad de reducción de pensión, hacen que en los próximos años, los mexicanos nos veamos cuesta arriba y con el final de esta pendiente, muy lejos.
En el año 2042, quienes hoy tienen 33 años se jubilarán a los 65 o 70, éstos son casi 14 millones de mexicanos en condiciones legales de jubilación.